Género: Romance, Drama, New Adult.
Editorial: Atria Books
No disponible en español.
Libro autoconclusivo
Número de páginas: 337
Sinopsis:
Cuando Tate Collins se encuentra con el piloto de línea
aérea Miles Archer, ella sabe que no es amor a primera vista. Ni siquiera iría
tan lejos como para considerar que tienen los mismos amigos. Lo único que Tate
y Miles tienen en común es una innegable atracción. Una vez que sus deseos se
hacen públicos, se dan cuenta de que tienen la atracción perfecta. Él no quiere
amor, ella no tiene tiempo para el amor, de modo que sólo los deja con el sexo.
Su arreglo parece ir sin problemas, siempre y cuando Tate pueda apegarse a los
dos únicas reglas que Miles ha puesto para ella.
1. Nunca preguntar sobre el pasado.
2. No esperes un futuro.
Ellos creen que pueden manejar la situación, pero se dan
cuenta casi de inmediato que no pueden manejarla en absoluto.
Corazones se infiltran.
Las promesas se rompen.
Reglas se destrozan.
El amor se pone feo.
Opinión:
Recuerdo que cuando leí el título, pensé en una chica adolescente que sufría ciberbullying y que se enamoraba de su acosador y que no se me antojaba nada.
También recuerdo que lo primero que pensé tras investigar como es debido este libro fue: Wow, esa es una sinopsis absolutamente fabulosa.
También recuerdo que lo primero que pensé tras investigar como es debido este libro fue: Wow, esa es una sinopsis absolutamente fabulosa.
Empecé a leerlo casi de inmediato, había escuchado muy buenas reseñas de esta autora, así que tenía altas expectativas.
La historia se cuenta desde dos puntos de vista: Tate en el presente y Miles en el pasado. Me di una grata sorpresa al encontrarme con que los personajes sí eran distintas personas y no solo la versión del otro en el género opuesto.
La prosa me encantó, me pareció divertida, original y, dado el tipo de libro que es, también me pareció sexy. Sin embargo, la primera falla que le vi a esta historia es que todo el peso recae en los personajes principales; los secundarios, a excepción de Cap, Rachel y tal vez Ian, me parecieron más para ocupar espacio.
Lo primero que sabemos de Miles es que 1) está borracho y 2) está bloqueando la puerta de Tate. Ella se queda extrañada y asustada, porque, pues vamos, quién no se siente un poco inquieto cuando hay un borracho desconocido e impredecible en la puerta de tu casa. Me pareció divertida la primera parte, pero así como llegó la diversión, se fue. Rápidamente todo se vuelve drama y misterio y eso me clavó al libro.
Su relación no es amor-odio, solo es lujuria y tensión desde el principio.
Cuando lo acabé, estaba contenta, un libro dramático, con final feliz, buen epílogo y estaba bien escrito. Y luego empecé a analizarlo más a fondo...
Tate me cayó bien al comienzo, era decidida, inteligente y astuta... Pero ella no evoluciona a lo largo de la historia, solo lo hace Miles (cabe decir que con gran dificultad), y Tate termina siendo solo una palanca para eso. Conforme van pasando las páginas, Tate se va degradando a sí misma por los pedacitos de amor que se le escapan a Miles. Y eso no me terminó de gustar.
Miles es un hombre roto, Tate lo sabe, se ve a simple vista, pero ella, creyendo y cometiendo el terrible, en verdad, horroroso error de creer que puede cambiarlo, salvarlo, decide no alejarlo. Es terrible como ella va perdiendo su integridad, su dignidad por este hombre.
Al final me sentía más y más frustrada por ambos.
Quiero aclarar que la relación que tienen es bastante tóxica, no es sana y no se debe idealizar.
La historia se cuenta desde dos puntos de vista: Tate en el presente y Miles en el pasado. Me di una grata sorpresa al encontrarme con que los personajes sí eran distintas personas y no solo la versión del otro en el género opuesto.
La prosa me encantó, me pareció divertida, original y, dado el tipo de libro que es, también me pareció sexy. Sin embargo, la primera falla que le vi a esta historia es que todo el peso recae en los personajes principales; los secundarios, a excepción de Cap, Rachel y tal vez Ian, me parecieron más para ocupar espacio.
Lo primero que sabemos de Miles es que 1) está borracho y 2) está bloqueando la puerta de Tate. Ella se queda extrañada y asustada, porque, pues vamos, quién no se siente un poco inquieto cuando hay un borracho desconocido e impredecible en la puerta de tu casa. Me pareció divertida la primera parte, pero así como llegó la diversión, se fue. Rápidamente todo se vuelve drama y misterio y eso me clavó al libro.
Su relación no es amor-odio, solo es lujuria y tensión desde el principio.
Cuando lo acabé, estaba contenta, un libro dramático, con final feliz, buen epílogo y estaba bien escrito. Y luego empecé a analizarlo más a fondo...
Tate me cayó bien al comienzo, era decidida, inteligente y astuta... Pero ella no evoluciona a lo largo de la historia, solo lo hace Miles (cabe decir que con gran dificultad), y Tate termina siendo solo una palanca para eso. Conforme van pasando las páginas, Tate se va degradando a sí misma por los pedacitos de amor que se le escapan a Miles. Y eso no me terminó de gustar.
Miles es un hombre roto, Tate lo sabe, se ve a simple vista, pero ella, creyendo y cometiendo el terrible, en verdad, horroroso error de creer que puede cambiarlo, salvarlo, decide no alejarlo. Es terrible como ella va perdiendo su integridad, su dignidad por este hombre.
Al final me sentía más y más frustrada por ambos.
Quiero aclarar que la relación que tienen es bastante tóxica, no es sana y no se debe idealizar.
En general, como una historia de amor dramática y para pasar el rato, me gustó mucho, está bien escrita y los personajes principales definidos, pero no es uno de mis libros favoritos, llega un momento en que la tensión te ahoga, y el libro abusa un poco del drama.


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